Mentiras completas y verdades a medias



sábado 20 de febrero de 2010

Una higa

Se ha puesto de moda. Ese peculiar gesto que los americanos, con un perifrástico eufemismo tan propio de ellos, llaman Johnny Cash finger y que aquí, de toda la vida de Dios, se ha llamado que te den. El último en ponerlo en práctica en público ha sido José María Aznar durante un altercado tras su asistencia a una conferencia en la facultad de Económicas de Oviedo. Indiscutiblemente, es una forma bastante zafia de expresar disconformidad y dicho gesto, en manos de un expresidente, merece nuestra más profunda reprobación. Sin paliativos. Sin duda alguna. Una persona que maneja y sostiene un determinado estatus social alcanzado a través de un puesto al que en su día lo auparon todos los españoles —incluidos aquellos que lo increpan, lo votasen directamente o no—, una persona que asiste a ese tipo de actos en calidad de antiguo gestor de los derroteros de este país no puede ni debe permitirse determinado tipo de burdos desplantes. Nobleza obliga. Y la ausencia de ella provoca este tipo de situaciones. Si el gesto hubiese provenido de una zopenca de las que aparecen en Gran Hermano o en Sálvame no hubiese supuesto mayor demérito que el que se espera de una persona que se mueve en ese tipo de ámbitos. Qué puedes esperar del burro sino coces. Pero viniendo de quien viene, merece nuestra más enérgica reprobación. Mal. Muy mal por José María Aznar.

Como figura pública.

Como persona, estoy más que convencido que, ante la provocación a la que fue sometido, cualquier otro —por ejemplo, yo—, en sus circunstancias, no sólo hubiese respondido como él sino que, tras añadir un clamoroso corte de mangas, me hubiese ido para el ofensor al tiempo que le miento a la madre.

Pero yo no tengo una imagen que mantener. Y si la tuviese, ésta se echó a perder hace ya demasiado tiempo. Y, en cualquier caso, de tenerla, dicha imagen sería plenamente compatible con cagarme en los muertos de quien se atreviese a asistir a un acto del que yo fuese partícipe con el único y exclusivo ánimo de sabotearlo y llamarme «hijoputa», «fascista» y «asesino» en público y en mi cara.

A Dios lo que es de Dios y al César… las suyas y las de un bombero.

Etiquetas: , ,

lunes 4 de enero de 2010

Que Dios nos coja confesados

El pasado 1 de enero, José Luis Rodríguez Zapatero accedió a la Presidencia Europea.

En el año 93, la letra de una canción del grupo Celtas Cortos enarbolaba como algo sumamente catastrófico que «...Si en España el aumento del paro / ya va por el tercer millón...». En la actualidad la cifra de parados supera ampliamente los cuatro millones, al margen de todos aquellos que, manteniendo su empleo —por el momento—, pasan por una situación realmente crítica. Que son muchos. La del 93 fue una legislatura tan caótica en tantos ámbitos y aspectos que obligó a que, a finales del 95, se convocasen elecciones anticipadas para el 96 (algo que muchos parecen no recordar). Las dos mayores crisis económicas que ha sufrido este país en los últimos 20 años (92-93 y la que adolecemos desde el 2008) han sucedido ambas bajo mandato socialista. Podríamos dejarlo en pura casualidad si no fuese porque la recuperación económica más sólida que ha sufrido nuestra más reciente historia ocurrió a partir del año 96, momento en el cual el equipo socialista fue instado, mediante las urnas, a abandonar el gobierno. Aún así, algunos ilusos prefieren atribuir dicha recuperación a la coyuntura que, de forma global, provocó una bonanza económica en todos los mercados a nivel mundial... Vale, digamos que de acuerdo, pero...

¿Ahora va a resultar que alguien que representa a un partido político con antecedentes tan sospechosos —bien sean casuales o causales—, alguien con un equipo de gobierno con miembros capaces de postular con ademán impasible que «el dinero público no es de nadie», alguien tan acostumbrado a meter mano en la caja y dilapidar el Erario como si éste no tuviese fin —Planes E de dudosa efectividad; subvenciones de todo tipo y pelaje (a nacimientos, a inmigrantes, a parados, a jóvenes); repartos a diestra y siniestra, sin ton ni son ni previsión, como el famoso de los 400 Euros del IRPF (que hubiese sido preferible que se quedasen en las arcas públicas, pero que, al fin y al cabo, carece de importancia puesto que se terminarán recuperando a base de subir los impuestos, no lo duden. Do ut Des)— con evidentes fines partidistas y/o populistas, no sólo dice que nos va a sacar de la miseria en la que nos encontramos inmersos sino que además, en un plazo de seis meses, los que durará su legislatura como presidente europeo, va a convertirnos en el pasmo de Europa?

Que Dios nos coja confesados

Etiquetas: , , ,

jueves 17 de diciembre de 2009

Tonto es el que dice tonterías

El subdirector general de Patrimonio Histórico Artístico del ministerio de Defensa, D. Álvaro Martínez-Novillo, exhortó al Museo del Ejército de Toledo para que retirase las referencias a Francisco Franco de los textos que ilustran algunas exposiciones, citando especialmente el texto referido desembarco de Alhucemas. ¿El motivo? Según los argumentos del señor subdirector general, tales circunstancias contravienen la Ley de la memoria Histórica de forma concreta y explícita. Leamos la argumentación.

«El art. 15.1 de la Ley 52/2007 –conocida como de la Memoria Histórica– es muy terminante en cuanto a las “menciones conmemorativas, de exaltación, personal o colectiva, de la sublevación militar, de la Guerra Civil y de la Represión de la Dictadura” (…) no se pueden ni deben citar en textos murales como ejemplo a soldados que, por las razones que fueran, vulneraron el ordenamiento constitucional vigente en su momento. Por ello, si se quiere citar el desembarco de Alhucemas, se citará sin referencia expresa al dictador. Y esto no es censura, sino respeto y acatamiento al marco legal vigente mientras no se demuestre lo contrario»
Hay gente que no es más imbécil porque si no, rebosaría por ambos lados.

Este tipo de cosas —tratar de borrar las huellas de aquella parte de tu Historia que no te gusta y hacer como si nunca hubiese existido— las hacían muy bien los romanos y lo llamaban Damnatio Memoriae. Si este tipo de propuestas las enunciase cualquier estúpido sin cultura ni conocimientos previos —un tertuliano de radio, un suponer—, la estupidez sería objeto de mofa y achacable a la ignorancia inherente al medio y al emisor, pero que tamaña sarta de sandeces provenga de alguien cuyo supuesto y aparente cometido es mediar y proteger nuestro patrimonio histórico, es lo que me causa un poco más de miedito.

Porque alguien debería contarle a este estulto con cargo a Patrimonio Nacional que Alhucemas transcurrió 11 años antes de lo que la ley menciona y condena de forma explícita. Y que para suerte o desgracia, participase quien participase en él, el desembarco de Alhucemas forma parte de un evento histórico trascendental para la historia de este país como lo fue la Guerra de África —por desgracia, esa gran desconocida—. Tan trascendental como que fue el desencadenante de la cadena de acontecimientos que explican —no defienden ni argumentan: explican— gran parte de los últimos 100 años de historia de este país: el expediente Picasso, el golpe de Primo de Rivera, la dictablanda, la obligada abdicación de Alfonso XIII, la llegada de la República y la Guerra Civil.

Lo realmente peligroso es que este tipo de anatemas y prohibiciones llevan un tiempo poniéndose muy de moda entre la progresía ful que las defiende quedándose en la superficie del asunto: la condena a un régimen despreciable y totalitario. Pero no entienden que no se trata de celebrar, ensalzar o ni siquiera conmemorar la presencia de un dictadorzuelo pequeñito y gritón o de algún que otro personaje nefasto para la historia y trayectoria de España —que los hubo sin reducirlo a Franco. Unos cuantos—. Si hubiese que eliminar el rastro de todos los personajes deplorables que han pasado por la historia de este país, iban a quedar tres y el gato. Se trata de mantener el respeto suficiente y necesario por la Historia —con obvias y necesarias mayúsculas—. Porque, por suerte o por desgracia, si de algo carece la Historia es de selectividad. La Historia está plagada de gestas gloriosas y de instantes vergonzosos. De momentos por los que sentirte orgulloso de los tuyos y de momentos en los que te gustaría mirar hacia otro lado. Pero, con todo y con eso, nunca deja de ser Historia. Todos esos hechos ayudan a comprender hechos y situaciones posteriores. Nunca dejan de ser una parte de ese legado común que, en virtud del certero aforismo «somos lo que somos porque fuimos lo que fuimos», todos deberíamos tener presente siempre. Aunque sólo fuese para albergar la cautela suficiente y necesaria para no repetir algunas barrabasadas

Se puede ser partidario o no de unas determinadas figuras y situaciones históricas, lo que no se puede nunca es negar su existencia ni su relevancia innegable —para bien o para mal— en el devenir de la Historia. Al final, ¿qué coño será esto? ¿Una Historia selectiva y a la carta? ¿Qué será lo siguiente? ¿Ignorar la figura de Fernando VII cuando se hable de la Guerra de la Independencia? ¿Obviar cualquier mención a los generales Primo de Rivera, Martínez Campos o Prim, asonados consumados y confesos al igual que Franco?

Insisto en el detalle: que estas estúpidas iniciativas provengan de alguien encargado en teoría de proteger nuestro patrimonio histórico es lo que me hace consciente de en qué clase de manos estamos. Y lo que descubro no me gusta un pelo.

Etiquetas: , , , ,

jueves 3 de diciembre de 2009

Oposición a la oposición

Circula por Internet un manifiesto que se opone al anteproyecto de la Ley de Economía Sostenible que, entre sus distintos artículos, pretende habilitar la posibilidad de clausurar aquellos lugares que fomenten la descarga de contenidos protegidos por copyright. Conozco —y entiendo y, en cierta medida, comparto— algunas de las motivaciones que llevan a suscribir tal manifiesto. En mi opinión, entre otras cuestiones y matices, en ningún modo resulta deseable ni admisible la posibilidad de creación de una policía internáutica que, para llevar a cabo la tarea antes mencionada, tenga potestad al margen del poder judicial para intervenir tus comunicaciones, cuestión ineludible si se pretende determinar la existencia de una posible irregularidad.

Pero quizá entiendo mucho mejor las motivaciones que respaldan lo que propone dicho anteproyecto de ley.

Vivimos en un país de cínicos, jetas e hipócritas. Si partimos de la base de que el 85% —con mucha suerte— de los que postulan en contra de los derechos de autor y a favor de la libre circulación de contenidos culturales, a) no se ha leído la Ley de Propiedad Intelectual y no tiene ni idea de lo que argumenta/defiende/comenta —algo tan sencillo de subsanar como pinchar aquí y emplear quince minutos de tu tiempo—; b) su estrechez de miras le hace considerar «artista» (de cara a argumentar el que «se ganen la vida dando conciertos y no chupando del bote») sólo a aquél con capacidad de hacer galas en público obviando la labor de compositores, músicos de estudio, letristas, poetas o escritores —no olvidemos la que se avecina con el ebook. Por desgracia, yo ya no tengo edad para ir por los pueblos llenando estadios para leer en alta voz los capítulos de mi última novela— y c) equipara las ganancias y beneficios de un colectivo de más de 30.000 personas a las del 1% de sus integrantes —Alejandro Sanz, Miguel Bosé, Bisbal, Bustamante y tres más—, cualquier debate sobre este asunto resulta yermo y estéril. Y lo será por mucho tiempo.

Porque acogerse a la ley es fácil. Para eso está. Lo que no resulta honesto es acogerse sólo a aquella parte de la ley que nos conviene. Si alguien, para evitar la acción de la justicia, alude a que la ley reconoce el sacrosanto y manido Derecho a la Copia Privada —cuestión muy cierta, pero muy matizable, que no todo el campo es orégano. Si 50 amiguetes ejercemos nuestro derecho a la copia privada y para ello empleamos un CD comprado por otro amigo en el top manta o cualquier otro lugar de origen ilícito, los 51 estaremos cometiendo una irregularidad, se pongan como se pongan los apóstoles de la libre cultura. En caso contrario, la cuestión se llamaría técnicamente blanqueo de copia pirata— y luego argumenta, por poner un ejemplo, que el Canon por Copia Privada es una medida punitiva que vulnera su presunción de inocencia, resulta evidente que no se ha leído la LPI, habla de oídas y no tiene ni idea de la sarta de tonterías que está diciendo. O eso o es un cínico consumado. Y en este país son legión. No hay más que darse una vuelta por foros y blogs.

No es de recibo cobijarse tras el reconocible abuso de la industria cultural y la voracidad de una entidad de gestión de discutible existencia para propugnar el todo gratis y la libre distribución de contenidos culturales, situación que, de paso, obvia la justa y necesaria compensación al autor. «No es esto», que decía el maestro Ortega y Gasset. El río revuelto, el mezclar churras con merinas y los totum revolutum jamás albergaron la eficacia deseada.

En cualquier caso, normativas y leyes aparte, desde el mismo momento en el que cualquier persona, empleando el argumento que sea, cree tener más derecho que el propio autor a determinar cómo y de qué manera debe gestionarse el fruto de meses de su esfuerzo y su trabajo, desde ese mismo momento, adolecemos de un serio problema.

Etiquetas:

viernes 20 de noviembre de 2009

Nos hemos vuelto locos.

Titular de la noticia: «Un matrimonio lleva 16 meses con la casa ocupada y sin amparo judicial» . Al parecer, tras regresar de unas vacaciones en el 2008, un matrimonio se encontró con que su casa había sido usurpada por otros inquilinos, las cerraduras, cambiadas y requisados los efectos personales que dejaron en el interior de la vivienda antes de su marcha. Tras el inicio de las correspondientes gestiones judiciales, el asunto parece eternizarse porque un juez se niega a desalojar a los ocupantes aduciendo que estos «carecen de medios para encontrar otra vivienda». Ítem más, la casa es una vivienda social gestionada por el Patronato Municipal de la Vivienda de Barcelona por lo que los desalojados, aún habiendo sido forzosa e ilegítimamente desposeídos de su domicilio y constarle tal situación al mencionado Patronato, como adjudicatarios nominales de la entidad gestora deben continuar pagando el alquiler y las costas de la casa so pena de perder los derechos adquiridos sobre la vivienda social. Y en ese situación llevan desde hace 16 meses. (Fuente 1, Fuente 2 y Fuente 3)

Voy a tratar de averiguar algo más acera de los detalles del caso. Porque el asunto aparenta ser tan surrealista, tan kafkiano, tan estrambótico, tan esperpéntico, tan injustificable, tan aberrante, que no me cabe la menor duda de que deben existir matices que la prensa oculta, o al menos soslaya, en beneficio del efectismo de la noticia. Porque no puede ser verdad que la justicia funcione tan rematadamente mal en este país. Y si es verdad que funciona así de mal, muy muy crudo lo llevamos. Todos. A este paso, vamos a tener que ir aleccionando a las nuevas generaciones sobre su futuro profesional. Al parecer, lo más rentable en la vida será aspirar a usurpador de viviendas. O a pirata somalí que, visto lo visto, también se gana lo suyo de forma cómoda.

PS.- Al contrario que los medios de prensa, de forma consciente he evitado en el texto el empleo del término okupa. Se esté de acuerdo o no con tal filosofía —la del okupa—, las implicaciones ideológicas y morales que conlleva este concepto son de índole muy distinta a lo referido en el artículo. Los señores a los que se refiere la noticia son, simple y llanamente, delincuentes. Perdón. Presuntos. Que en este puto país, todos somos presuntos.

Etiquetas: , , ,

viernes 2 de octubre de 2009

Yo también tengo una corazonada

Yo también tengo una corazonada: que las olimpiadas del 2016 las disfrutaremos a ritmo de samba.

Etiquetas: , ,

lunes 27 de julio de 2009

Qué magnífica oportunidad para quedarse callada.

Al parecer, Teresa Cunillera, a la sazón diputada y vicepresidenta primera del Congreso, carga las tintas contra Arturo Pérez-Reverte porque el mencionado escritor y academico, en una columna publicada hace un par de semanas («Esa gentuza»), pone de manifiesto que determinada clase política tira más bien a bajuna y sinvergüenza —el título del artículo es suficientemente revelador— y hace gala siempre que puede de su experto adiestramiento en el fino arte del chupar del bote y cobrar por el morro. El belicoso escritor, no carente de razón, centraba el objetivo de sus torpedos en los asiduos al Congreso de los Diputados.

Tan sólo una semana antes de que se publicara el artículo que escribió Pérez-Reverte y que ha sido objeto de las iras de la diputada, la señora Cunillera había sido galardonada por la prensa con el dudoso honor de ser una de las finalistas del premio «Desconocido en el Parlamento», otorgado por los periodistas a aquellos diputados cuyo reiterativo desprecio hacia sus obligaciones políticas se produce de forma más pertinaz y descarada. Al parecer, en lo que llevamos de legislatura, la señora Cunillera aún no se ha presentado en el congreso. O lo ha hecho en muy contadas ocasiones. Justo lo que Pérez Reverte denunciaba en su artículo.

«Habló de puta, la Zapatones», que decía un amigo, sería una frase que resumiría de forma bastante precisa la situación. Conociendo a Pérez Reverte, poco me equivoco si auguro ardorosas épocas de réplica y contrarréplica. Y de mentarse a las madres.

Etiquetas: , , , ,

martes 30 de junio de 2009

Lanzada a moro muerto

El Ayuntamiento de Madrid ha aprobado revocar los títulos de Alcalde Honorario e Hijo Adoptivo de la ciudad a Francisco Franco y la concesión de la medalla de oro. Además, a la esposa de Franco, Carmen Polo, también le fue retirado el título de hija adoptiva de la ciudad.

Uff... qué valentía, qué arrojo, qué temeridad... Tan sólo han esperado a que el de la voz de jilguero castrado (David Torres dixit et ego suscribit) llevase 35 años bajo una losa para alzar la voz y quitarle unos honores que, en efecto, jamás mereció y que jamás debió tener. Y ahora, estos cagabandurrias querrán arrogarse algún mérito. El mérito de verdad hubiese sido proponer lo mismo en plena Transición. Con dos cojones. ¡Ah!, ¿qué estaban todos muy ocupados o escondiendo o poniendo el culo —o las dos cosas—? Ya. Como decía mi abuela, «muerto el burro, la cebada al rabo». Ahora cuesta muy poco poner el grito en el cielo, clavar una pica en Flandes y ponerse a quijotear lances que a nadie importan y a nadie comprometen ya. Qué machotes.

Por muy loable que sea su intención, esta gente... ¿No tendrán temas más serios y asuntos más acuciantes para la ciudadanía de los que ocuparse?

Etiquetas: , ,

miércoles 10 de junio de 2009

Estamos rodeados. De estulticia.

«Un informe de Bibiana Aído, tema de selectividad en Cataluña» (Onda Cero, 10/10/2009).

Mira que el idioma castellano es bello, culturalmente profundo y ancestralmente reputado; mira que existen figuras de las artes, las ciencias y las letras que, a lo largo de su historia, lo han honrado y enriquecido hasta la saciedad, de Cervantes a Delibes, de Quevedo a Paco Umbral; mira que difícilmente podría concebirse la historia universal sin tener en cuenta la relevancia de nuestro idioma y su difusión más allá de las fronteras del país que lo vio nacer...

...Y lo mejor que se les ocurre a las lumbreras que diseñan las pruebas del P.A.U. (antigua Selectividad) es incluir en las mismas un comentario de texto extraído de un vacuo informe redactado por Bibiana Aído, esa prócer de las letras castellanas cuyas máximas aportaciones a la cultura española han sido el alumbramiento por partenogénesis del término «miembra» y la popularización de esa divisa del buenrrollismo que alberga la expresión «ponerse tetas». Y no contentos con ello, el texto, además, contiene errores gramaticales, concretamente un error de concordancia. En un examen de Selectividad.

Y luego nos quejamos del nivel de las nuevas generaciones, las que se supone que histórica, social y culturalmente están destinadas a relevar a las existentes. Cada día se me hace más cierto y más próximo el viejo chiste de «subraya la palabra PATATA».

Estoy por nacionalizarme andorrano.

Etiquetas: ,

viernes 22 de mayo de 2009

Perturbadoras realidades judiciales

Condenado por instalar una cámara en casa con el fin de vigilar a su hija.

Jorge MV., padre de familia, instala una cámara oculta en el baño de su casa ante la sospecha de que su hija se encuentre aquejada de algún tipo de desorden alimenticio ya que se encierra en él con cierta frecuencia. El padre sospecha que lo hace para vomitar la comida que acaba de ingerir, pero necesita tener constancia de que a su hija le ocurre algo para ayudarla. Según declaraciones, las cintas son destruidas de inmediato tras ser revisadas. Su ex mujer, en trámites de separación durante la época, se entera de la jugada y en lugar de colaborar con el susodicho por el bien de la hija común, aprovecha la tesitura —ya sabemos lo que hoy en día supone un trámite de separación o divorcio: un batalla campal donde se ejerce la táctica de tierra quemada y el todo vale con tal de joder a ese prójimo por el que, hasta poco antes, bebías los vientos— y lo encaloma bajo la acusación violación de la intimidad y revelación de secretos en la figura de su hija. El acusado incluso reconoce que probablemente se extralimitase en las medidas tomadas, pero que lo hizo motivado por una natural preocupación por la salud de su hija. Sin embargo, un juez acaba de dictar sentencia y lo ha condenado a un año de prisión, cinco de alejamiento de sus dos hijas y una multa. Y eso que el juez ha considerado como atenuante que «la actuación del demandado se llevó a cabo con el fin de evitar males mayores, amparada bajo el concepto de "cumplimiento del deber" y en virtud de su potestad como progenitor de la víctima».

Con posterioridad a los hechos, la hija fue diagnosticada de bulimia. Actualmente se encuentra en tratamiento por dicho motivo.


La Sala de lo Penal del Tribunal Supremo anula la sentencia contra la cúpula de los «Latin Kings» y ordena la repetición del juicio.

Aduciendo que los testigos que declararon en los juicioso previos lo hicieron en calidad de «testigos protegidos» y que su anonimato puede desvirtuar la credibilidad de su declaración —ya que, según la defensa, pueden ampararse en él para venganzas ajenas a los motivos del juicio—, el Tribunal Supremo ha decidido dar por nulo el proceso judicial que se mantenía contra once integrantes de la banda conocida como Latin Kings —uno de ellos imputado además en un presunto delito de violación—. Quizá haya que proceder a explicarles a sus señorías en qué consiste el concepto de «testigo protegido» y sus riesgos asociados porque mucho me temo que, a partir de ahora, sin las suficientes garantías procesales y como en el caso de acudir a un tribunal en calidad de testigo protegido haya que aportar nombre, apellidos, domicilio, fé de vida y certificado de penales, mucho me temo que va a declarar como testigo protegido la madre del cuto, es decir, su cuta madre.

Manda cojones.

Etiquetas: ,

martes 12 de mayo de 2009

Medicación

—Buenas, tengo un terrible dolor de muelas y probablemente infección. Tengo puntitos blancos de pus en la encía. En otras ocasiones, el dentista me ha dicho que no puede hacer nada hasta que la infección remita. ¿Sería tan amable de darme una caja de DICORVIN, que me fue muy bien la otra vez que me lo prescribieron para el mismo problema?.
—Por supuesto, ¿me da la receta?
—Uh... No tengo receta.
—Lo lamento, caballero, pero no puedo expenderle un antibiótico sin receta médica.
—¿AUGMENTINE? ¿AMOXYPLUS? ¿Algo para que remita la infección?
—Lo lamento de veras. Es la ley.
—Bueno, al menos deme algo para este dolor hasta que pueda acudir al médico. El NOLOTIL en ampollas me suele calmar bastante.
—Como no, caballero. ¿Me da la receta?
—No, no tengo
—Lo lamento, pero no puedo expendérselo.
—¿TORADOL, quizá?
—Tampoco.
—¿ADOLONTA?
—Me temo que no.
—ENTONCES, ¿QUÉ COÑO PUEDE EXPENDERME SIN RECETA?
—Pues mire, ahora que lo dice, tengo por aquí unas píldoras del día después que, si quiere...

——————————————

Píldora del día después

Principio activo: LEVONORGESTREL

Reacciones adversas: náuseas, dolor hipogástrico; fatiga; cefalea; sangrado no relacionado con menstruación; modificaciones del estado de animo y libido; migrañas; palpitaciones, dolor torácico; HTA, venas varicosas; molestias abdominales; acné, cambios de pigmentación; síntomas urinarios; vaginitis, aumento de la sensibilidad mamaria, secreción mamaria; pérdida de peso; alteración del ciclo menstrual.

——————————————

PS.- En los últimos días estoy bastante ausente. Lo sé. Al tiempo dedicado a pulir y corregir mi última novela —que quiero esté terminada del todo a lo largo este mes— y a los distintos compromisos que me van surgiendo he tenido que sumarle la inesperada y desafortunada visita de un cabrón de virus informático que me ha mantenido ocupado full time durante cuatro días hasta que he podido deshacerme de él. A los que me han preguntado por EMAIL gracias por el interés mostrado, pero no, no pienso dejar el blog. Tan sólo que hay etapas y etapas. Y ésta es de las que voy de culo.

Etiquetas: , , ,

viernes 8 de mayo de 2009

Mercados persas

Ojiplático, leo en un periódico de tirada nacional: «Subasta de solteras en una discoteca para menores de Granada. La Fiscalía abre una investigación para esclarecer los hechos ». Leo otro: «Una discoteca de menores de Granada 'subastaba' niñas con billetes de Monopoly». Echo a volar la imaginación. Evoco la tarima de un mercado persa plagado por decenas de púberes nínfulas cargadas de grilletes, con el semblante transido por un gesto de horror mientras un eunuco gordo vocifera los precios del género a una turba que jalea, con la voz enronquecida por la lujuria y el alcohol, las bondades del material subastado. Resulta que no. No tienen guasa ni ná mis primos poniendo titulares. La cuestión parece ser que, entre las actividades de ocio propuestas por una discoteca de Granada, existe un juego en el que, de forma completamente voluntaria, un grupo de adolescentes femeninas desfila por la discoteca al tiempo que un grupo de adolescentes masculinos, haciendo uso de unos billetes de monopoly entregados a la entrada del recinto, puja por alcanzar la posibilidad de tomarse una consumición en compañía de una de las desfiladas. Eso es todo. Y a pesar del mal gusto y la chabacanería de la forma en que se publicitó la propuesta no debemos olvidar que a) la participación en la misma era completamente voluntaria y b), no existió ánimo de vejar ni mucho menos estupro ni explotación sexual ni nada que fuese más allá de concertar una cita en público entre dos jóvenes adolescentes que, insisto, participaban voluntariamente en un juego. Un divertimento que no dejaba de ser una versión muy light de los concursos Miss camiseta mojada, permitidos y ardorosamente jaleados todos los veranos en decenas de pueblos costeros y en los que personas de ambos sexos se someten a situaciones bastante más vergonzosas que las que puedan darse en una fiesta adolescente en la que, matizo, está prohibido el consumo del alcohol.

Muchas de las mujeres que han puesto el grito en el cielo con este asunto ven con normalidad y agrado el que, en un local de ocio, se les permita la entrada gratuita mientras su acompañante masculino debe abonar la entrada. Y continúan acudiendo a esos locales y siendo partícipes voluntarias de esa dinámica sin ningún arrobo o gesto de pudor. Ciertamente considero muy reprochable el que este tipo de actitudes se fomenten, por lo que tienen de estúpidas más que de perturbadoras, pero a estos lodos llegamos cuando se confunde sensibilidad con susceptibilidad y dignidad con gazmoñería. Aunque el lance propuesto por la discoteca granadina parezca chusco —que lo es—, no debe concedérsele mayor importancia que la que de verdad tiene. Todos hemos sido adolescentes y deberíamos saber de que va la vaina. Ellas, practicando un acto de coquetería que a esa edad no tiene otra finalidad que el de sentirse admiradas y ellos... ¿Qué decir de ellos? En plena edad de presumir y aparentar. Alzar la voz, clamar al cielo y apelar a la fiscalía de menores —con la de cosas más serias (y más graves) que tendrán que resolver esos señores— para investigar un asunto en el que aparentemente no existe delito, tan sólo estupidez, me parece una forma estúpida de marear la perdiz. Un mareo tras el que se encuentra, en primera fila, cómo no, el ministerio de Igualdad y la persona que lo dirige. A la que, por cierto, no recuerdo haberle oído pronunciarse con similar contundencia contra engendros televisivos pretéritos o presentes del tipo Granjero busca esposa o Elígeme en los que sí se hace gala de forma clara e inequívoca de actitudes denigrantes y vejatorias para la mujer, para cualquier ser humano dotado de una mínima inteligencia y sensibilidad e, incluso, supongo, para ella misma.

PS.- El pasado mes de noviembre, en la misma discoteca, se llevó a cabo idéntico juego invirtiendo los roles. Los que desfilaban eran ellos y las pujadoras, ellas. No recuerdo haber leído que nadie se sintiese vejado o denigrado. O, al menos, nadie se quejó por ello.

Etiquetas: , ,

jueves 2 de abril de 2009

Sinceridad

Hay ciertas expresiones que, puestas en boca de los demás, suelen producirme el peculiar efecto de revolverme las tripas. Particularmente por el metódico perfil de la gente que, con harta frecuencia, suele emplearlas. Una de ellas es el continuo empleo en término incierto —«Eso es incierto»— para indicar que algo es falso (a ver si nos enteramos de una vez, so memos: aunque sea gramaticalmente correcto y esté aceptado por esa casa de lenocinio que es la RAE, la acepción tradicional de incierto indica una ausencia de certeza o certidumbre —«El futuro es incierto», «El tiempo que hará mañana es incierto»—, no ausencia de autenticidad o de verdad. Una afirmación puede ser autentica y, a su vez, incierta. Cualquier otra cosa es esnobismo puro y duro). Pero hay otra que se lleva la palma. Que me molesta más. Bastante más. Mucho más.

«Yo es que soy muy sincero».

Pérez Reverte lo definía de una forma bastante precisa: «no hay peor cosa, ni más peligrosa, que un imbécil cargado de aparentes buenas intenciones». Cuando oigo la expresión antes mencionada no puedo por menos que echarme a temblar: acabo de encontrarme con un gilipollas de los de raza y pedigrí. Ayer tuve la desgracia de tropezarme con uno de estos especímenes. A este tipo de gente, además de albergar la costumbre de ensalzar valores de su carácter que tan sólo él suele reconocer, les encanta jugar al equívoco juego de intentar trocar ante tus ojos el defecto en virtud, queriendo, en este caso, hacer pasar por honestidad una aparente sinceridad cuando, en muchas ocasiones, demasiadas, esas espontaneas manifestaciones no conllevan más ingredientes que unas grandes dosis de descortesía y mala leche. Cuando no de envidia pura y dura. «Tienes la nariz torcida», «tu hijo tiene las orejas grandes», «tu actitud resulta inapropiada», «has cogido unos kilos de más», «tu marido/hijo/madre/padre/hermano/sobrino es poco agraciado», «tu coche es una mierda», «¿Y sigues trabajando allí por ese sueldo de miseria?»... Y lo peor de todo, lo que más me saca de quicio, es esa exasperante capacidad para meterse en todo asunto que les sea menester y al que no han sido llamados ni invitados, enarbolando como justificación y patente de corso esa beatífica sinceridad de la que tanto presumen. «Yo es que tengo que decírtelo porque soy muy sincero. Yo soy así». Bueno, pues perdóname, bonita. Puestos a ello, vamos a jugar todos al mismo juego:

Me cago en todos tus muertos. Cuando hables conmigo, puedes meterte tu opinión y tu sinceridad por donde te quepan. La mayoría de los que sufren la desgracia de tener que conversar contigo, antes que apreciar tu farisea sinceridad, preferirían disfrutar de tu cortesía y tu educación, si acaso supieras lo que eso significa. Y si quieres hacer de paladín de verdades que nadie te he pedido que enuncies ni pronuncies te vas a tu puto pueblo. ¿Me has oído, so payaso?

Discúlpenme si he resultado demasiado sincero. Yo es que soy así.

Etiquetas: , ,

miércoles 25 de febrero de 2009

Haciendo amigos

Supuesto hipotético: un buen día, uno recibe un EMAIL de un amigo que a su vez ha sido dirigido a varios destinatarios más. El típico mailing masivo que se remite cuando tenemos algo que contar o enviar a la vez a varias personas integradas en nuestra lista de contactos. Uno, que sólo conoce al emisor original pero no al resto de destinatarios, procede a contestar y por equivocación, en lugar de pulsar el botón “Responder”, pulsa “Responder a todos” —error, por otra parte, bastante frecuente y nada extraordinario—, circunstancia de la que se da cuenta cuando el correo de respuesta ya ha sido enviado. ¡Vaya por Dios!, la respuesta será enviada a todos los destinatarios originales. Mecachis. No concediendo mayor importancia al hecho, uno apaga el ordenador y se marcha a la cama.

A la mañana siguiente, uno recibe un correo electrónico de uno de esos destinatarios accidentales —a quien no tiene ni el placer ni el disgusto de conocer previamente— indicando, en un tono ligeramente hostil, que no estoy autorizado a emplear su dirección de correo electrónico, que con ello estoy vulnerando la Ley de Privacidad y que haría bien en leerme la citada ley. Uno, como poco, reacciona con perplejidad. Primero, porque jamás tuvo la intención de ponerse en contacto con dicho caballero. Segundo, porque el tono es claramente crudo y reprobatorio incluso sin haber solicitado previamente la más mínima explicación al respecto y a uno le consta que la completa ausencia de buenas maneras no es la mejor forma de dirigirse a un completo desconocido. Y tercero, porque el susodicho dispone de una página web accesible al público en la que trata de promocionarse como aspirante a escritor —dicho sea sin ánimo peyorativo— y cuya dirección de contacto —que él mismo suministra de forma pública y voluntaria— es la misma que se empleó inadvertidamente la noche anterior. Uno no encuentra la vulneración de la privacidad por ningún sitio y sí mucha tontería inexplicable e inexplicada. Pero uno, además, ha tenido la desgracia de sufrir una fuerte discusión pocos minutos antes y anda con el ánimo caliente. Muy caliente. Y en caliente responde. Y en un tono ciertamente cortante le viene a decir al susodicho, poco más o menos, que si tiene algo que reclamar, que lo haga al emisor original del mensaje que lo incluyó públicamente en la lista o, en su defecto, que lo haga al maestro armero. Que yo me limité a responder al correo sin detenerme a tener en cuenta a quién iba dirigido más allá del destinatario original. A los pocos minutos, el interlocutor responde que el hecho de que el emisor original del mensaje tenga permiso para emplear su dirección de correo no significa que yo también lo tenga y reitera que lo que estoy haciendo es constitutivo de delito. Uno, que todavía está caliente por la bronca ajena al asunto en cuestión, responde que si así lo cree y la ley le ampara, proceda en plazo y forma como estime oportuno, sin olvidarse, eso sí, de añadir un cargo por delito de injurias porque, en ese mismo momento va a proceder sin más dilación a llamarlo “imbécil”.

Y hasta ahí el asunto. Desconozco cómo terminara y no albergo la menor intención de hacerlo puesto que uno ha puesto un filtro en la recepción de su correo y se borrará de forma automática todo EMAIL que llegue desde esa dirección. Y algo más calmado, uno concluye que quizá haya actuado con cierta mala educación innecesaria. Y se lamenta por ello. Pero, aún así, no puede evitar pensar: “es que tiene cojones la cosa. Cuanto ser sorprendente hay suelto por el mundo”.

Etiquetas: ,

jueves 22 de enero de 2009

De papeleras y gilipollas (II)

«En casa soy formal, en la calle destrozo vacas»

En un albergue juvenil de Ámsterdam hay un cartel: "Por favor, respeta los espacios comunes". El idioma oficial de Holanda es el neerlandés y casi todo el mundo domina el inglés. En el hostal se reúnen jóvenes de docenas de nacionalidades, pero el cartel está sólo en castellano. ¿Por qué a quienes no hablan español no hay que hacerles esta advertencia? A lo mejor es por lo mismo por lo que una decena de estatuas de una exposición callejera de vacas fueron asaltadas en su primer fin de semana en Madrid mientras que, por ejemplo, en Bruselas, estuvieron pastando durante meses sin mayores inconvenientes...



Interesantísimo artículo de Pablo Linde publicado hoy (22/01/2009) en El País

Etiquetas: , ,

martes 20 de enero de 2009

De papeleras y gilipollas

Si hay una cuestión que me parece deplorable sin paliativos y contra la que suelo manifestarme sin reservas es la violencia policial, particularmente cuando ésta es ejercida de forma gratuita y arbitraria. Al margen de ciertas escenas presenciadas en vivo y en directo (en las manifestaciones estudiantiles de 87 repartieron estopa para aburrir, heridos de bala incluidos), una de las escenas más impactantes —de entre las más recientes— que recuerdo sobre brutalidad policial es ésta, no tanto por la intensidad de la violencia ejercida como por la absurda gratuidad mostrada en ella. Sin embargo, ayer, en las páginas de El Mundo, aparecían las declaraciones de un individuo de 17 años al que, durante una intervención policial, dos agentes de la Policía Nacional le habían curtido el lomo. ¿El motivo? El individuo había sido retenido e inmovilizado por dedicarse, bajo un estado de ebriedad que él mismo reconoció, a atentar contra el mobiliario urbano y dedicarse a patear papeleras y arrojarlas al suelo por el mero placer de hacerlo. Ante la agresión policial, la criatura ha procedido a denunciar a los agentes. «Sé que no debería haber hecho lo que hice, pero los policías tampoco», declaró el tierno infante. Excelente excusa. Me encanta. La recordaré si alguna vez me da por atracar un banco. «Sí, sr. Juez. Sé que no debería haber entrado en la entidad bancaria con una recortá, apuntar al cajero a la jeta y tomar como rehén a una mujer embarazada, pero los agentes de policía tampoco debieron echárseme encima como lo hicieron». Pero ahora viene lo bueno, lo espectacular del caso, la guinda del pastel, el detalle pata negra: estando el patio como está, con la tensión social y política a flor de piel por los recientes acontecimientos de Gaza y el consabido apoyo de EEUU a Israel y sumada la histórica animadversión de los grupos fundamentalistas hacia el invasor imperialista yanki, al individuo en cuestión no se le ocurrió otra cosa que ponerse a patear las papeleras ubicadas en las inmediaciones de la embajada estadounidense de Madrid. Con dos cojones. Sin tener en cuenta la evidente dificultad que supone discernir si un acto de ese cariz puede provenir de la iniciativa espontánea de un gilipollas integral —como fue el caso— o de un plan de distracción orquestado para llevar a cabo una acción de tipo armado contra un lugar tan sensible como el mencionado lo que, por norma alentada por el sentido común, obliga a una rápida intervención policial para evitar posibles males mayores.

En lugar de dos, deberían haberle calzado cuatro hostias. Dos por alborotador y otras dos por tarado.

Etiquetas: , , ,

martes 13 de enero de 2009

Anecdotario

Hace tiempo conocí a una persona odiosa y despreciable. Se comportaba de forma maleducada con todo el que tenía alrededor, era ruin, extremadamente rencoroso y no le importaba recurrir a los trucos más arteros con el fin de sobresalir por encima de los demás, aun a costa de pisotearlos miserablemente. Era de origen africano y aprovechaba esta condición para acallar todo tipo de oposiciones, acusando a la primera de cambio de racista y xenófobo a cualquier persona con la que tuviese ocasión de discrepar. Por este motivo, todo el mundo rehuía el enfrentamiento. Nadie estaba dispuesto a discutir con él ni a contrariarle lo que le llevaba a salir indemne en la mayoría de las disputas, tuviese razón o no. Hasta que, una vez, topó con alguien que se atrevió a decirle: «la gente no te desprecia porque sea racista. Te desprecia porque eres un auténtico cabrón. Seas negro o no. Esa cuestión es secundaria».

Magdalena Álvarez, la ministra a la que sólo le falta hablar, ha salido al paso a diversos reproches amparándose en su condición de andaluza y su acento regional para dar a entender que, atacándola, se comete un desprecio general para con todos los andaluces. Al parecer, nada tiene que ver que su gestión al frente del cargo que ostenta sea deplorable, que su comportamiento pueda ser tildado de zafio, prepotente y soberbio, que sus salidas sean de pata de banco y que su capacidad para desenvolverse en el ámbito público sea prácticamente nula. No señor. La culpa de todo la tenemos los demás, que despreciamos y sojuzgamos a todo el pueblo andaluz y su idiosincrasia.

Va a ser eso.

PS.- ¿Lo de Montserrat Nebrera? Un desafortunado y patético intento provocado por esa malsana insistencia de la clase política en hurgar en las heridas para ver si se puede hacer más sangre. El problema surge cuando se hurga mal y a destiempo.

Etiquetas: ,

viernes 28 de noviembre de 2008

Cuotas de estupidez

Cultura 3.0 es una interesante iniciativa cultural surgida en la red con el fin de abrir una vía de debate crítico sobre aspectos relativos con la ciencia, la política, la cultura, la sociedad… Uno de sus gestores, Vicente Carbona, ha recibido recientemente un insólito correo electrónico. El mensaje procedía del Ministerio de Igualdad —ese ministerio-florero con ministro ( Sí, ministro(1) ) a juego—, concretamente provenía de Ana Moltó, a la sazón Directora —aquí sí, ¿ves?— de Programas del Instituto de la Mujer, e indicaba textualmente: «He visto la presentación del estudio Cultura 3.0 a través de la página web de Edge. ¿Cómo es posible que en el equipo de trabajo sólo haya una mujer? Le agradecería su respuesta. Atentamente».

Bien está que sembremos la semilla de la igualdad —bien entendida, por supuesto. Despropósitos, aparte— doquiera que vayamos, pero esto clama al cielo. La generación de iniciativas de este tipo, que suelen ir precedidas de una serie de circunstancias singulares, completamente aleatorias y absolutamente arbitrarias —que podrían darse o incluso no darse nunca— no es como repartir barras de pan o entregar subvenciones a los amigos. No suele escogerse ni el quién ni el cómo. Surge. Brota. Es un proceso inherentemente natural, espontáneo. Impreciso. Imprevisible. No es un concepto de carácter igualitario ni sujeto a ningún tipo de cuota o prebenda. En un determinado momento, las condiciones adecuadas para llevar adelante un proyecto de este cariz pueden confluir en un colectivo compuesto por cinco hombres y una mujer de igual manera que pueden hacerlo en uno compuesto por cinco mujeres y un hombre. Y en ambos casos resulta igual de legítimo y válido. Lo que hay es lo que hay y lo que surge es lo que surge. Tratar de exigir, llamar la atención o solicitar una cierta regularización sobre aspectos como los mencionados, tratar de exigir cómo, cuándo y en qué condiciones y contextos deben surgir las manifestaciones o iniciativas culturales es como tratar de ponerle puertas al campo, como tratar de regularizar y cuantificar la forma en la que debe llover y cuándo y cuánto debe de hacerlo, como protestar porque la generación del 98, la del 27 o la tan aclamada generación Nocilla no alberga una distribución mínima, reglada, consensuada y proporcionada. Ese tipo de exigencias si que conllevan una determinada cuota. De estupidez.

Una pequeña maldad. El Ministerio de Igualdad, ¿es un cargo público o una carga pública?

-------

(1) Me niego a poner esa gilipollez de ministra. Cuando me refiera a la srta. Aído, quizá lo haga, pero cuando me refiera al cargo, éste es el de ministro. Diga la RAE lo que diga.

Etiquetas: , ,

miércoles 19 de noviembre de 2008

La cúpula de la discordia

Buena se ha liado con la rehabilitación de la sede de la ONU en Ginebra y con su famosa cúpula, encargada al artista español Miquel Barceló. Parafraseando a mi amigo Angelotti, «Yo no discuto que estéticamente no sea bonita y colorista, pero eso no es arte: es decoración. Y, sobre todo, no vale los 20 millones de euros que cuesta». Hayan salido de los fondos que hayan salido, que esa es otra. Es ahí, en su precio, donde comienza a vislumbrarse el camelo. Sobre todo teniendo en cuenta que no hace ni un mes, la ONU llevaba a cabo un llamamiento a la comunidad internacional para recaudar 20 millones de dólares que paliaran la sequía sufrida en Siria. Y mientras tanto, nuestro gobierno, empreñando por medio. Defendiendo lo indefendible.

Tampoco confundamos el culo con las témporas. No quiero decir con ello que el Arte deba ser arrinconado en función de una merecida atención a cuestiones más vitales. No es eso. Demagogias, las justas. Lo que si me produce una inevitable reflexión es que ese curioso balance entre esos peculiares apuntes de Debe y Haber se generen ambos a instancias de la misma institución, la ONU. En cualquier caso y al margen de disquisiciones morales, ¿qué puede esperarse de la capacidad artística de un individuo que, en una capilla de esa maravilla del gótico medieval que es la Catedral de Palma, —«decorada como la entrada de una marisquería» que decía el amigo Román Piña—, te representa un Cristo a imagen y semejanza de Han Solo incrustado en un bloque de Carbonita?


Lo cierto es que cada día entiendo menos de Arte. Y, a veces, incluso, hasta me alegro de ello.

Etiquetas: , , ,

lunes 10 de noviembre de 2008

Lo mismo que Pynchon o Salinger

Leo la última entrada del blog del escritor Miguel Baquero, el más que recomendable A esto llevan los excesos, y no puedo por menos que verme retratado en bastantes de las tribulaciones que tan acertadamente expone en ella. Lo peculiar de la entrada de su blog es, sobre todo, la clarividente certeza del trasfondo de lo que propone. El comprobar cómo los demás comienzan a mirarte como un bicho raro en cuanto se enteran de que escribes y publicas libros. Un día eres el tío de siempre, ese compañero con el que tomarse unas cañas y echarse unas risas y, al siguiente, pasas a ser una especie de paria por exceso, un intocable de una casta a la que ni pretenden acceder ni intentan aproximarse. Y todos tus actos pasan, de la noche a la mañana, a ser evaluados con escrupulosa meticulosidad y a estar supeditados a una determinada vara de medir que obedece a no se sabe muy bien qué extraños criterios. Como muy bien explica el amigo Baquero a modo de parábola, si dices que has escrito un libro, muchas de las reacciones serán ataques directos a tu supuesta y aparente vanidad fatua —«Míralo. Que ha escrito un libro, dice. ¿Quien coño se habrá creído que es?»—. Si lo callas... ¡Ay!, si lo callas y se enteran, es peor —«Míralo. Ha pasado de decirnos nada. Como si no estuviésemos a la altura ¿Quién coño se habrá creído que es?»—. Y si, escarmentado, lo revelas en petit comité, la reacción no es distinta —«Míralo. Se lo dice sólo a sus amiguitos, a los de su camarilla ¿Quién coño se habrá creído que es?»—. Y uno, que tira más bien a pudoroso y a poco dado a los excesos del alarde —Baquero, que desde hace años me honra con su amistad y que ha sido testigo de mis balbuceantes inicios literarios, puede confirmar tal extremo. De hecho, ya lo hizo en su día en el primer párrafo de esta entrevista—, que lo único que busca es disfrutar de las alegrías que pueda darte la vida y hacer disfrutar con ellas a los que te rodean y a alguno más que pasa por ahí, termina por sentirse como un extraño en tierra extraña. Y al final, las relaciones sociales del escritor que ha tenido la suerte de dejar de ser inédito terminan por convertirse en un pequeño infierno de malentendidos en el que resulta imposible contentar a todos y donde terminas por comprender perfectamente a gente como Pynchon o Salinger. Que los den por culo a todos.

Pero el amigo Baquero ha omitido en su excelente entrada —o no se ha olvidado y simplemente ha preferido obviarlo— un contexto donde este asunto adquiere tintes casi esperpénticos: tu vida social en la red. Que tiene tela la cosa. Allí donde te acerques —blogs, foros, etc—, si cometes la imprudente ingenuidad de anunciar —casi con más pudor que orgullo— que has publicado un libro o que estás en vías de conseguirlo, pasas a convertirte de inmediato en el blanco de iras y comentarios de determinada gente, circunstancia agravada por la impunidad con la que tales comentarios pueden verterse debido al aparente anonimato de las fuentes. Es lo que tiene Internet, que no es necesario rendir cuentas a nadie. Gente con un verbo pretendidamente hiriente —la gran mayoría dan autentica grima cuando no lástima directamente— y la supuesta frase brillante y ofensiva colgando de la comisura de los labios. Pero, en ese contexto, la situación se enrarece hasta el punto de convertirse en un absurdo casi surrealista. Porque si bien, en la vida real, la gente que opina sobre ti es gente más o menos próxima con un conocimiento previo de tus circunstancias vitales, en la red, cualquier imbécil con un teclado en la mano se permite el lujo de, a partir de tres frases tuyas puestas en un comentario de un foro y sacadas de contexto la mayor parte de las veces, diseccionar tu vida, tu carácter, tus aparentes glorias y tus supuestas miserias con una autoridad digna de aquél que ha comido en tu mismo plato y ha compartido lupanar contigo. Hay auténticos profesionales del asunto diseminados por la red.

Entre blogs y foros, suelo frecuentar de forma asidua unos ocho o nueve lugares y no hay ninguno de ellos en el que, al menos una vez, no haya salido a hostias dialécticas con alguien —incluyendo el mío propio—. Y a lo mejor el problema está en mí, no lo discuto. Pero lo curioso del asunto es que las controversias casi nunca suelen surgir a raíz de las opiniones vertidas. Eso sería entrar en el terreno del debate y la contraposición de ideas en cualquier foro me parece un ejercicio de lo más sano y recomendable. Las insidias suelen ceñirse a aspectos que ni siquiera tienen que ver con el sentido de tus comentarios. Son simples ataques gratuitos, sin provocación previa, ad hominem en la mayoría de las ocasiones y que aluden a aspectos de tu vida que tu interlocutor no conoce ni de oídas. Desde tu supuesta filiación política hasta tus aparentes envidias hacia otros escritores pasando por tus pretendidas aptitudes literarias —aun sin haber leído nada de lo que has escrito y publicado— o tu calidad como persona, hay toda una amplia gama de acusaciones que uno debe tratar de soportar con estoica resignación como pretendidos lances del juego. Y, en principio, así pretendes asumirlos dejándolos correr. Pero la paciencia tiene un límite. La primera la sueles pasar, la segunda tiras alguna puya. Hasta que algún día te pillan con los cables cruzados. Ese día, acabas diciendo lo mismo que Pynchon o Salingerque los den por culo a todos— pero con otro sentido. ¿No quieren cazar? Pues vamos de caza. Y se monta el belén. Y cuando, tras meterte los dedos en la boca repetidas veces, sueltas por ella todos los espumarajos posibles y pasas directamente a mentarles a la madre, la respuesta termina siendo invariablemente la misma: «Vaya salida de tono. No, si ya decía yo que era un exaltado». Vaya usted a la mierda, hombre.

Ya me huelo las reacciones suscitadas por esta entrada. Que vengan. De uno en uno o en grupo. Los estoy esperando. Sí, a los de siempre.

Etiquetas: , ,

viernes 7 de noviembre de 2008

Por ONG no me viene nada

4 de noviembre de 2008. Pleno en el ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife. A requerimiento de Guillermo Guigou, representante en el consistorio de la agrupación Ciudadanos de Santa Cruz, se le solicitó en su día a Esther Sarrautte, concejal de patrimonio del ayuntamiento, una relación de los inmuebles propiedad del consistorio que estén cedidos en usufructo a ONGs. Tres meses después del requerimiento —con el tiempo más que necesario para preparar y contrastar una respuesta precisa y documentada—, la citada concejal responde en el pleno del día arriba mencionado —literalmente—: «La relación de locales que usted me pide, me solicita, con las siglas ONG, en Patrimonio no figura ninguno. Sí figuran otras asociaciones como San Miguel, la Cruz Roja, etc. Pero con las siglas ONG, no» Ante la rechufla general y la consecuente indignación —más que comprensible— del señor Guigou, Sarrautte trata de justificar su respuesta indicando que se ha limitado a remitirse a un informe que los técnicos de su concejalía le han proporcionado y que, en el citado informe, la información mencionada aparece tal cual.

Prueba documental del despropósito



Esta gente está cobrando en torno a los 5000 euros mensuales (más gastos) del Erario. Un dinero que, de una u otra manera, sufragamos todos.

Etiquetas: , , ,

jueves 6 de noviembre de 2008

Obama

Celebro de veras y valoro muy positivamente la victoria electoral de Barack Obama. Considero que el hecho es un hito en la historia, no sólo en Estados Unidos, sino en el ámbito mundial. A día de hoy, con las imbricaciones inherentes a toda política internacional, lo que ocurra en Estados Unidos nos afecta todos —que se lo pregunten a Iraq o a Afganistán—. Lo queramos o no. Desde esa perspectiva, el que alguien como Obama, una persona de raza negra y con un discurso plagado de reforma y esperanza, haya accedido a la presidencia de uno de los países más poderoso del planeta, va a ayudar a acallar muchas bocas. Y muchas conciencias. Y muchos planteamientos erróneos. Sobre todo en su propia casa. Creo que Obama es un cambio que el mundo estaba necesitando. Espero que no nos defraude. Al menos no demasiado.

Lo que ahora me hace partirme la caja de la risa es toda esa caterva de titanes que, en este país y hasta hace tres días, renegaban de todo lo que oliese a americano y que ahora aceptan con inusitado fervor el advenimiento de una nueva era para los Estados Unidos, que, en el fondo, lo es para todos —o nos afecta como si lo fuese. O casi— y lo celebran como quien celebra la boda de un primo cercano. «Americanos… Os recibimos con alegría…», que decía Mr. Marshall. Ahora todos proamericanos del alma. Me recuerda a una expresión que, hace años, decía mi abuelo, no sin cierta dosis de ironía y mala leche: «Sí señor, yo soy muy de derechas. Del 36 para acá, como todo el mundo». Y vienen las prisas. Y corremos como locos para tratar de no quedarnos fuera de una foto en la que quiere estar todo el mundo. Ahora, desde varios frentes, tratan de vendernos la moto de las «implícitas y evidentes» analogías entre Obama y Zapatero. La situación me recuerda al clásico vendedor de relojes que, con ánimo de aumentar sus ventas y beneficios, anda proclamando a diestro y siniestro (léase con impostado acento marroquí): «Real Madrid. Barça. Butragueño. España-Marruecos, misma cosa». Pero, si no recuerdo mal, estamos hablando de un presidente que, en un desfile, se negó a saludar a la bandera del país con el que ahora pretende estrechar lazos y ser «amigos del alma». Y esas cosas terminan pasando factura. Supongo que, por ese motivo, cuando los medios le preguntaron ayer al embajador de EEUU en España si entre los planes más inmediatos de Obama estaba el reunirse con el presidente Zapatero, éste respondió, en un arranque que intuyo dominado por cierta retranca inglesa: «Esa cuestión es una prioridad, pero no una emergencia». El embajador explicó que, históricamente, los primeros en visitar al nuevo presidente electo son México y Canada. Obvio. Y después pasarán por la Casa Blanca: Gordon Brown (Gran Bretaña), Nicolas Sarkozy (Francia), Angela Merkel (Alemania), Rusia, Japón, «...y España, cuando corresponda». Le faltó añadir «...tras la señora de la limpieza, la mucama, el chofer y un señor de marrón que pase por allí...».

Y lo curioso es que, aun siendo molesta, no termina de sorprenderme en absoluto la actitud de Estados Unidos.

Etiquetas: , ,

jueves 14 de agosto de 2008

Una bellísima persona



(c) Gallego & Rey
Jesús Neira, el ciudadano que intervino en una supuesta agresión a una mujer en plena calle, se debate entre la vida y la muerte en un hospital de Madrid. La mujer aparentemente agredida declara que su presunto agresor «es una bellísima persona que tuvo un mal momento». Una «bellísima persona» que deja en coma a golpes a otra por salir en defensa de alguien al que él mismo estaba agrediendo momentos antes.

Una «bellísima persona»...

Pero lo que más me enerva de este asunto son otras declaraciones —recogidas por la prensa— de la supuesta agredida:

"Si Jesús Neira no hubiera intervenido, no hubiera ocurrido nada. En ningún momento son malos tratos", apuntó la mujer.

¿Pues qué quieren que les diga? Allá con su pan se lo coma la próxima vez que la «bellísima persona» la maje a palos en una esquina, pero flaco favor hacen estas declaraciones al resto de victimas de violencia doméstica: auténtica apología del desentendimiento. Cada uno a lo suyo y Dios a lo de todos. La consigna es «no intervenir» para que «no ocurra nada».

Por fortuna para todos, aún quedan personas como Jesús Neira. Aunque intuya que a él y a su familia estas circunstancias le supongan un pobre consuelo. Máxime escuchando declaraciones como las emitidas por la descerebrada esta.

Etiquetas: , ,