Mentiras completas y verdades a medias



lunes 22 de febrero de 2010

Pecata minuta

Se llama Laura Seara y en la actualidad ocupa el puesto de directora del Instituto de la Mujer. Pero antes de tal circunstancia desempeñaba el cargo de diputada regional del Parlamento Gallego y desde ese puesto, durante el desempeño de sus funciones, pasaba al cobro las dietas por kilometraje que cubrían el coste de desplazamiento desde su domicilio en Orense hasta la sede del parlamento «levantándose» por ese concepto una cantidad en torno a los 30.000 euros anuales (muy por encima de la remuneración media de cualquier trabajador de este país. Ojo. Solo en concepto de dietas complementarias, sueldo aparte). El hecho de que la susodicha careciese de carnet de conducir y vehículo propio es pecata minuta. A lo largo de nuestra vida laboral muchos hemos cobrado por un concepto legítimamente estipulado, hayamos hecho uso de él o no. Y el que diga lo contrario, miente. ¿Quién, en su trabajo, no se ha desplazado hasta un cliente durante toda la jornada laboral, la empresa le ha abonado el importe de la comida y luego, por circunstancias del momento o porque la ocasión así lo ha requerido, se ha comido tan sólo un bocadillo —o no ha comido—? ¿Quién no ha reclamado legítimamente el kilometraje por verse obligado a desplazarse a otra ciudad por motivos de trabajo y luego ese día ha decidido dejar su coche en la puerta de casa y realizar el trayecto en tren o en transporte público abonando el billete de su bolsillo? Lo dicho: poco que objetar. Pecata minuta.

Lo que auténticamente raya la desvergüenza más abyecta es que, durante el tiempo que estuvo pasando al cobro esas dietas, la señora Seara tenía a su disposición un vehículo oficial con chofer con cargo a la Xunta de Galicia que la llevaba y la traía a su domicilio. Y a pesar de esa circunstancia, la antigua diputada reclamaba religiosamente los importes por kilometraje con el fin de resarcir el aparente gasto que le suponía dicho desplazamiento. Cobraba dos veces —por pasiva y por activa— por el mismo concepto y no una cifra nimia, marginal o despreciable: un sobresueldo extraordinario que excedía con creces los magros emolumentos netos de muchos trabajadores de este país. Sueldo del cargo aparte. Pero tampoco hay porqué preocuparse demasiado por ello. Ya sabemos lo que ocurre con estas cosas. El dinero público, que «no es de nadie»…

Pero la pérfida prensa de este país ha decidido sacar a la luz la peculiar circunstancia y ya me imagino a los voceros —y voceras— habituales cerrando filas. «Discriminación por ser mujer», «miedo del macho que ve amenazado su estatus y territorio», «sociedad llena de tabúes y prejuicios»… En su momento ya intentaron la misma jugada con nuestra Maleni «antes partía que doblá» de España con el fin de tratar de ocultar y diluir su indigencia profesional: echarle la culpa al recalcitrante contubernio machista. Pero esto no es machismo, no se confundan. Ya decía hace años el gran periodista Santiago Amón que, «en España no cabe un tonto más. Si entra otro, nos caemos al agua». Yo me atrevería a añadir que «ni un sinvergüenza tampoco. Del sexo que sea. Hace tiempo que debimos colgar el cartel de “completo”».

Madre de Dios. Qué país. Y qué paisanaje.

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sábado 20 de febrero de 2010

Una higa

Se ha puesto de moda. Ese peculiar gesto que los americanos, con un perifrástico eufemismo tan propio de ellos, llaman Johnny Cash finger y que aquí, de toda la vida de Dios, se ha llamado que te den. El último en ponerlo en práctica en público ha sido José María Aznar durante un altercado tras su asistencia a una conferencia en la facultad de Económicas de Oviedo. Indiscutiblemente, es una forma bastante zafia de expresar disconformidad y dicho gesto, en manos de un expresidente, merece nuestra más profunda reprobación. Sin paliativos. Sin duda alguna. Una persona que maneja y sostiene un determinado estatus social alcanzado a través de un puesto al que en su día lo auparon todos los españoles —incluidos aquellos que lo increpan, lo votasen directamente o no—, una persona que asiste a ese tipo de actos en calidad de antiguo gestor de los derroteros de este país no puede ni debe permitirse determinado tipo de burdos desplantes. Nobleza obliga. Y la ausencia de ella provoca este tipo de situaciones. Si el gesto hubiese provenido de una zopenca de las que aparecen en Gran Hermano o en Sálvame no hubiese supuesto mayor demérito que el que se espera de una persona que se mueve en ese tipo de ámbitos. Qué puedes esperar del burro sino coces. Pero viniendo de quien viene, merece nuestra más enérgica reprobación. Mal. Muy mal por José María Aznar.

Como figura pública.

Como persona, estoy más que convencido que, ante la provocación a la que fue sometido, cualquier otro —por ejemplo, yo—, en sus circunstancias, no sólo hubiese respondido como él sino que, tras añadir un clamoroso corte de mangas, me hubiese ido para el ofensor al tiempo que le miento a la madre.

Pero yo no tengo una imagen que mantener. Y si la tuviese, ésta se echó a perder hace ya demasiado tiempo. Y, en cualquier caso, de tenerla, dicha imagen sería plenamente compatible con cagarme en los muertos de quien se atreviese a asistir a un acto del que yo fuese partícipe con el único y exclusivo ánimo de sabotearlo y llamarme «hijoputa», «fascista» y «asesino» en público y en mi cara.

A Dios lo que es de Dios y al César… las suyas y las de un bombero.

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lunes 4 de enero de 2010

Que Dios nos coja confesados

El pasado 1 de enero, José Luis Rodríguez Zapatero accedió a la Presidencia Europea.

En el año 93, la letra de una canción del grupo Celtas Cortos enarbolaba como algo sumamente catastrófico que «...Si en España el aumento del paro / ya va por el tercer millón...». En la actualidad la cifra de parados supera ampliamente los cuatro millones, al margen de todos aquellos que, manteniendo su empleo —por el momento—, pasan por una situación realmente crítica. Que son muchos. La del 93 fue una legislatura tan caótica en tantos ámbitos y aspectos que obligó a que, a finales del 95, se convocasen elecciones anticipadas para el 96 (algo que muchos parecen no recordar). Las dos mayores crisis económicas que ha sufrido este país en los últimos 20 años (92-93 y la que adolecemos desde el 2008) han sucedido ambas bajo mandato socialista. Podríamos dejarlo en pura casualidad si no fuese porque la recuperación económica más sólida que ha sufrido nuestra más reciente historia ocurrió a partir del año 96, momento en el cual el equipo socialista fue instado, mediante las urnas, a abandonar el gobierno. Aún así, algunos ilusos prefieren atribuir dicha recuperación a la coyuntura que, de forma global, provocó una bonanza económica en todos los mercados a nivel mundial... Vale, digamos que de acuerdo, pero...

¿Ahora va a resultar que alguien que representa a un partido político con antecedentes tan sospechosos —bien sean casuales o causales—, alguien con un equipo de gobierno con miembros capaces de postular con ademán impasible que «el dinero público no es de nadie», alguien tan acostumbrado a meter mano en la caja y dilapidar el Erario como si éste no tuviese fin —Planes E de dudosa efectividad; subvenciones de todo tipo y pelaje (a nacimientos, a inmigrantes, a parados, a jóvenes); repartos a diestra y siniestra, sin ton ni son ni previsión, como el famoso de los 400 Euros del IRPF (que hubiese sido preferible que se quedasen en las arcas públicas, pero que, al fin y al cabo, carece de importancia puesto que se terminarán recuperando a base de subir los impuestos, no lo duden. Do ut Des)— con evidentes fines partidistas y/o populistas, no sólo dice que nos va a sacar de la miseria en la que nos encontramos inmersos sino que además, en un plazo de seis meses, los que durará su legislatura como presidente europeo, va a convertirnos en el pasmo de Europa?

Que Dios nos coja confesados

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lunes 23 de noviembre de 2009

Vendedores de humo

Siempre he tenido el férreo convencimiento de que Alejandro Lerroux ha sido el político más nefasto que ha tenido la desgracia de sufrir este país —de reyes y gobernantes hablaremos en otra ocasión—. Si uno estudia con cierta atención la trayectoria política del mencionado, no puede dejar de maravillarse ante el cúmulo de disparates, despropósitos, corruptelas y sinvergonzonerías que se gestaron bajo su, gracias a Dios, breve mandato. Cobro de comisiones ilegales, prevaricación, cohecho, nepotismo, mala gestión... El hombre y su equipo de gobierno tocó todos, absolutamente todos los palos. El señor Lerroux alberga incluso el honor de haber enriquecido la lengua castellana siendo el responsable de la incorporación de algunos nuevos términos. La acepción popular de la palabra estraperlo —que inicialmente fue una marca comercial— fue acuñada como consecuencia de una de las decenas de corruptelas forjadas bajo su mandato y en la que estuvo implicado un sobrino suyo. No digo más. Como digo, con toda probabilidad, el político más nefasto que ha tenido ocasión de sufrir este país a lo largo de su dilatada historia.

Hasta la llegada al gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero.

El último conejo de la chistera se llama Ley de Economía Sostenible. Aparte de habernos sido dada a conocer en medio de un ejercicio de retórica vana similar al que suele tenernos acostumbrados ya este preclaro líder de las Españas con su discurso verborreico propio de tahures y vendedores de crecepelo, el hombre de las cuentas de colores se ha limitado a enunciar sin que le tiemble la voz ni el pulso que tiene en sus manos la solución a los problemas económicos que sufre este país. Así. Por las bravas. Y dos huevos duros. No se ha molestado en explicar cómo piensa sostener la aparente sostenibilidad de su plan, ni cómo va a financiarla, ni lo más importante: cuanto va a costar su solución a nuestros ya maltrechos bolsillos. Nada. Minucias. En un circense alehop, se ha limitado a aseverar que este viernes próximo abrirá la caja de la magia y desaparecerán todos nuestros problemas. Y todos nos preguntamos: si la solución era tan fácil y tan al alcance de la mano, ¿por qué no se ha puesto en práctica desde hace meses en lugar de marear la perdiz con Planes E y gaitas similares?

Sr. Zapatero: menos malabarismos, menos juegos de manos, menos trucos burdos de trilero y más soluciones reales. Los españoles, por norma, soportamos las maldades con un sorprendente estoicismo y poseemos una amplia capacidad de aguante y resignación, pero llevamos bastante mal los cachondeitos. Y el suyo empieza a ser bastante cargante.

Esperaremos al viernes próximo. A ver de quien son los muertos que tenemos que mentar esta vez.

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viernes 20 de noviembre de 2009

Nos hemos vuelto locos.

Titular de la noticia: «Un matrimonio lleva 16 meses con la casa ocupada y sin amparo judicial» . Al parecer, tras regresar de unas vacaciones en el 2008, un matrimonio se encontró con que su casa había sido usurpada por otros inquilinos, las cerraduras, cambiadas y requisados los efectos personales que dejaron en el interior de la vivienda antes de su marcha. Tras el inicio de las correspondientes gestiones judiciales, el asunto parece eternizarse porque un juez se niega a desalojar a los ocupantes aduciendo que estos «carecen de medios para encontrar otra vivienda». Ítem más, la casa es una vivienda social gestionada por el Patronato Municipal de la Vivienda de Barcelona por lo que los desalojados, aún habiendo sido forzosa e ilegítimamente desposeídos de su domicilio y constarle tal situación al mencionado Patronato, como adjudicatarios nominales de la entidad gestora deben continuar pagando el alquiler y las costas de la casa so pena de perder los derechos adquiridos sobre la vivienda social. Y en ese situación llevan desde hace 16 meses. (Fuente 1, Fuente 2 y Fuente 3)

Voy a tratar de averiguar algo más acera de los detalles del caso. Porque el asunto aparenta ser tan surrealista, tan kafkiano, tan estrambótico, tan esperpéntico, tan injustificable, tan aberrante, que no me cabe la menor duda de que deben existir matices que la prensa oculta, o al menos soslaya, en beneficio del efectismo de la noticia. Porque no puede ser verdad que la justicia funcione tan rematadamente mal en este país. Y si es verdad que funciona así de mal, muy muy crudo lo llevamos. Todos. A este paso, vamos a tener que ir aleccionando a las nuevas generaciones sobre su futuro profesional. Al parecer, lo más rentable en la vida será aspirar a usurpador de viviendas. O a pirata somalí que, visto lo visto, también se gana lo suyo de forma cómoda.

PS.- Al contrario que los medios de prensa, de forma consciente he evitado en el texto el empleo del término okupa. Se esté de acuerdo o no con tal filosofía —la del okupa—, las implicaciones ideológicas y morales que conlleva este concepto son de índole muy distinta a lo referido en el artículo. Los señores a los que se refiere la noticia son, simple y llanamente, delincuentes. Perdón. Presuntos. Que en este puto país, todos somos presuntos.

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martes 27 de octubre de 2009

La zapatones

Nunca he sentido simpatía alguna por esa charlotada que llaman Halloween. No sé. Quizá porque no acabo de encontrarle la gracia a festejar el lado más sangriento y gore de la vida o porque su auge me pillara ya en edad de merecer, pero el caso es que el tradicional Día de Difuntos siempre me ha perecido una celebración mucho más digna en la que me da la impresión de que se honra con mayor respeto la memoria de aquellos que ya no están con nosotros. Pero, en cualquier caso, ésta no deja de ser una apreciación puramente personal y cada uno es perfectamente libre de conmemorar lo que le salga de los mismos. Faltaría más.

Lo que ya me parece el colmo del cinismo es la actitud de monseñor Sánchez, obispo de Guadalajara, que en unas recientes declaraciones viene a decir que «la celebración de la fiesta de Halloween provoca el riesgo de que un rito importado y de origen pagano desplace costumbres cristianas, arraigadas y beneficiosas para la sociedad». (FUENTE)

Y dos huevos duros.

Lo dice precisamente el representante de un culto que, desde tiempo inmemorial, ha practicado sin el menor empacho la astuta táctica del «quítate tú para ponerme yo», asimilando de forma oportunista entre sus onomásticas todo tipo de conmemoraciones de carácter local, fenómenos astrológicos, solsticios, fiestas paganas y celebraciones varias con el ánimo de desplazar y desvirtuar su carácter y sentido primigenio. Por ese motivo y no otro, el nacimiento de Jesucristo se celebra el 25 de diciembre cuando otras fuentes de cierta solvencia —por ejemplo, Clemente de Alejandría o Flavio Josefo. También está ahí la Biblia, uno de los textos más desvirtuados y manipulados de la Historia y aún así, plagado de indicios. Aconsejo la lectura de este documento aún a pesar del aparente sesgo de la fuente— especulan con cierta convicción que nació en otra fecha muy distinta. Pero es que la popular y ampliamente extendida celebración del Solsticio de Invierno era una celebración demasiado golosa como para dejarla escapar y no incorporarla a la propia liturgia, añadiendo adeptos a la causa aunque fuese de forma morosa.

Siempre hablan los que más tiene que callar. O como reza el dicho popular: «habló de puta la zapatones».

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miércoles 21 de octubre de 2009

Descargas en Internet

Toda argumentación en favor de la legitimidad de las descargas en Internet, tras decenas y decenas de vericuetos y subterfugios dialécticos, suele reducirse a dos asunciones viciadas desde su concepción: 1) que, bajo determinadas circunstancias y premisas, podría resultar lícito no sufragar el coste de producción de un bien que se pretende disfrutar; 2) que la naturaleza, trascendencia e importancia global de un bien de carácter cultural convierte en legítima la posibilidad de que su creador pudiera no ser recompensado por su trabajo. Es decir, se trata de convertir en lícito y vigente la expresión «el fin justifica los medios», máxima de la maquiavélica doctrina del Bien Superior que, enarbolada desde la antigüedad por los más despreciables tiranos de la Historia, les ha permitido obviar razones y equidades elementales respetadas desde el Derecho Romano —«Nemo plus iuris ad alium transferre potest quam ipse haberet»—.

Dos asunciones viciadas. Dos puntales que no se sostienen a poco que se socaven.

Todo lo demás son pajas mentales y brindis al sol.

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martes 25 de agosto de 2009

Sinvergüenzas

Al igual que al hijoputa, si algo caracteriza al sinvergüenza es su ausencia de fecha de caducidad y la carencia de limitaciones sociales, políticas o geoestratégicas en su desarrollo. Los puedes encontrar en los más diversos ámbitos, estratos y situaciones. Desde el sinvergüenza de andar por casa como suele serlo el treintañero nihilista de escaparate —«Nada es, todo fluye», «El desencanto social» y todas esas mamonadas que te permiten seguir chupando del bote— que aún convive con sus padres porque «la sociedad no está preparada para cubrir las necesidades de su generación, una generación a la que abandonaron en un marasmo presidido por la desidia, la desesperanza y la ausencia de oportunidades» —¡pobrecitos!— hasta el sinvergüenza comme il faut, podríamos decir que casi con pedigrí, capaz de estafarle, sin el menor ápice de remordimientos, la pensión recién cobrada a una anciana. Este último espécimen estaría más cercano a la deplorable categoría de sinvergüenza-hijoputa, sumum del proceso evolutivo en este tipo de clasificaciones.

Hoy la prensa reseña el caso de uno de estos ejemplares. De los de pata negra. Al parecer, un individuo ha llevado a los tribunales a sus hijos de 29 y 31 años a los que reclama una pensión mensual de 600 euros para poder sobreponerse a la calamitosa situación económica por la que pasa. Es decir, el menda le pide pasta a los hijos, estos se niegan y él los lleva a juicio. El peculiar enunciado, que ya chirría un poco por sí mismo, se viene abajo estrepitosamente cuando se descubre que, además, el susodicho abandonó a los demandados siendo niños, a la tierna edad de 7 y 9 años respectivamente, perdiendo desde entonces todo contacto con ellos. Hasta ahora que le han hecho falta. Y, según parece, eso fue lo mejor que puedo pasarle a los chavales pues el pater familias era de los de mano más bien larga.

La Audiencia de Murcia, además de desestimar el caso, ha condenado al demandante a abonar las costas del juicio. Y encima, el jeta solicita la condonación de las costas alegando «razones humanitarias».

Como declamaba recientemente un popular humorista en un sketch televisivo, «Poco tan dao, chaval. Poco tan dao».

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lunes 27 de julio de 2009

Qué magnífica oportunidad para quedarse callada.

Al parecer, Teresa Cunillera, a la sazón diputada y vicepresidenta primera del Congreso, carga las tintas contra Arturo Pérez-Reverte porque el mencionado escritor y academico, en una columna publicada hace un par de semanas («Esa gentuza»), pone de manifiesto que determinada clase política tira más bien a bajuna y sinvergüenza —el título del artículo es suficientemente revelador— y hace gala siempre que puede de su experto adiestramiento en el fino arte del chupar del bote y cobrar por el morro. El belicoso escritor, no carente de razón, centraba el objetivo de sus torpedos en los asiduos al Congreso de los Diputados.

Tan sólo una semana antes de que se publicara el artículo que escribió Pérez-Reverte y que ha sido objeto de las iras de la diputada, la señora Cunillera había sido galardonada por la prensa con el dudoso honor de ser una de las finalistas del premio «Desconocido en el Parlamento», otorgado por los periodistas a aquellos diputados cuyo reiterativo desprecio hacia sus obligaciones políticas se produce de forma más pertinaz y descarada. Al parecer, en lo que llevamos de legislatura, la señora Cunillera aún no se ha presentado en el congreso. O lo ha hecho en muy contadas ocasiones. Justo lo que Pérez Reverte denunciaba en su artículo.

«Habló de puta, la Zapatones», que decía un amigo, sería una frase que resumiría de forma bastante precisa la situación. Conociendo a Pérez Reverte, poco me equivoco si auguro ardorosas épocas de réplica y contrarréplica. Y de mentarse a las madres.

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lunes 13 de abril de 2009

Recusaciones

Que González Sinde no sea la persona más adecuada para ostentar el cargo que le ha sido asignado no lo discuto. Por muchos motivos. Que uno de ellos sea su pública y manifiesta animadversión hacia las descargas incontroladas —note el lector que empleo el término «incontroladas» sin entrar en cuestiones acerca de su legalidad o, más bien, legitimidad— de contenidos en Internet es harina de otro costal. De un costal amoral que ni valora ni respeta el fruto del esfuerzo ajeno.

Quizá acudan voces acusándome de indocumentado tecnológico, de no tener ni idea de lo que hablo, de no tener consciencia ni entidad de lo que supone la Red. Pero antes de que muchos de los adalides de lo que se esconde tras ese espurio postulado que supone «la libre circulación de la cultura» supieran lo que era un MODEM, yo ponía de mi bolsillo el dinero y los medios para que la gente se comunicase libremente ejerciendo de backbone en una red de mensajería electrónica y lo hacía de forma altruista, por el mero placer de defender una idea en la que creía (Fidonet 2:341/52 para los curiosos). Yo he sido el cauce a través del que fluía información en varias redes telemáticas cuando en este país el acceso masivo a Internet era tan sólo una quimera. Yo he navegado con Mosaic y accedido a Compuserve como único camino para jugar en las ligas mayores de la información. Yo me he conectado a Internet a través de Trumpet Winsock.

Yo he plantado la semilla de esa sociedad de la información mucho antes, mucho más y con mucha más conciencia de lo que algunos pelagatos a los que se les llena la boca de socialización cultural lo harán durante el resto de su vida.

Y pudo asegurar que no resulta agradable contemplar como determinadas personas prostituyen y bastardean el noble concepto en el que yo empleé nueve años de mi vida.

Que no me vengan con hostias.

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viernes 20 de febrero de 2009

De pandereta, oiga,...

...lo de los jubilados que se apuntaron a una excursión a Portugal y terminaron en un mitin electoral de Anxo Quintana, líder del BNG. Surrealismo puro. No sé si podría ser constitutivo de delito de estafa pero, en estricto senso los jubilatas terminaron aflojando 15 euros de su bolsillo por asistir engañados a un mitin político (¡¡!!) y aún desconociendo los detalles exactos y la letra pequeña de los términos de contratación de la excursión programada, lo que es mala fe en este asunto... parece que la ha habido a puñados. Y rostro. Mucho rostro.

Y los ancianos indignadísimos —como no podía ser de otro modo— porque han tratado de tomarles el pelo con la cosa de que son viejos y no se enteran. Argumentan que han sido manejados como ganado, como moneda de cambio, como contingente de tropa y que han pagado 15 euros de su bolsillo —lo relevante tampoco es el importe, es el detalle— para terminar soportando las insidias de un grupo de sinvergüenzas idolatrándose de sí mismos al más puro estilo caciquil de tiempos pretéritos. Y razón no les falta. Al menos, los antiguos caciques te pagaban el viaje y te daban un bocadillo. Ahora, incluso te toca pagar a ti.

Si es que es para correrlos a gorrazos hasta la frontera. Con Portugal.

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martes 17 de febrero de 2009

Corralito

¿Qué garantía, qué clase de confianza puede ofrecer una entidad bancaria que se niega a cumplir un acuerdo previo con un cliente argumentando que, aún habiéndolo pactado previamente, no está en disposición de llevarlo a cabo?

Imaginen la siguiente situación: a través de un acuerdo financiero, una persona acepta la recepción de un determinado montante económico cedido por una entidad bancaria —un crédito hipotecario, por ejemplo—, con la condición de proceder a su restitución en plazo y forma preacordada. Llegado el momento, ese alguien se excusa de su restitución arguyendo dificultades de liquidez y lo mejor que puede ofrecer para paliar la situación es posponer un plazo de dos años la devolución de ese importe , haciendo caso omiso, pasándose por el forro y convirtiendo en papel mojado las condiciones previamente pactadas.

Eso es lo que, invirtiendo los papeles, ha ocurrido con SCH Banif Inmobiliaria. Ni más ni menos.

En otros países, a eso se le llama corralito.

Al parecer, desestabilizar la economía de una entidad bancaria no es permisible. Desestabilizar la de una familia hasta el punto de abocarla al impago de sus obligaciones la convierte en acreedora de un delito punible.

Como postre y para colmo de la desvergüenza, durante esos dos años de moratoria, SCH continuará cobrando las oportunas comisiones por administración y custodia del fondo —aunque la entidad ha ofrecido una rebaja porcentual como muestra de buena fe—, es decir, como apunta el analista Fabian Sinibaldi, «administran mal mi activo, pierdo dinero, no me dejan recuperar lo que queda y además me cobran por retenerlo en contra de mi voluntad.». Lo sangrante del asunto resulta ser que, según las últimas cuentas publicadas por la entidad, sus beneficios ascienden a 8.876 millones de euros. Y aún así, la premisa parece ser arañar hasta el último céntimo.

Mal. Vamos muy mal. Y no queremos hacernos conscientes del pozo en el que nos encontramos inmersos.

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jueves 8 de enero de 2009

Ni tanto ni tan calvo

Descubro con cierto estupor esta noticia. Según la legislación china —que tampoco es que sea garante de máxima justicia ni santo de mi devoción—, el delito de corrupción llevado a cabo por un cargo público está penado con la pena capital. Sentencia de muerte. La mayor medida de gracia a la que se puede optar es que, durante la suspensión cautelar de la condena (unos dos años desde que se dicta sentencia hasta que ésta se ejecuta), si demuestras arrepentimiento y buen comportamiento, la pena es conmutada por una misericorde cadena perpetua.

En este bendito país en el que vivimos, el delito de corrupción política esta penado con dos orejas, rabo, vuelta al ruedo y salida a hombros por la puerta grande como demuestra la reciente situación vivída por cierto impresentable marbellí que, nada más terminar de cumplir una irrisoria condena de 2 años y medio por trincar una jartá de Leuros, se dedicó a redimir su culpa y su vergüenza volviendo a chupar del bote y amortizando su amarguisima desdicha a base de apariciones televisivas en Ana Rosas, Corazones, Salsas Varias, Norias, y demás etcéteras. Of course, talón mediante. Y lo que más me repugna es que, en el fondo, somos nosotros mismos los que, con nuestra aquiescencia —tácita o no—, ayudamos a que personajillos como el mencionado sean aupados en pedestales para que vivan a cuerpo de rey y se ganen la vida a base de contarnos hasta la saciedad cómo nos han engañado, vacilado, timado y expoliado.

El problema no es que la Justicia sea ciega. Es que los ciegos somos nosotros.

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jueves 18 de diciembre de 2008

Nuestros banqueros no son de este mundo

Leo en la prensa:

«El Gobierno ha utilizado un Real Decreto de prevención del fraude fiscal para rebajar la fiscalidad de los grandes accionistas de los bancos, los miembros de sus cúpulas, sus altos ejecutivos y toda su familia incluyendo tíos y sobrinos. Dicha fiscalidad se reducirá de un 43% a un 18%».

Es decir que, según la actual ley fiscal vigente en este país y al margen de fraudes manifiestos, todo español (deportista, abogado, médico, escritor, músico o tornero fresador) que percibiere rentas por encima de un determinado importe —los famosos gravámenes y coeficientes— estará obligado a entregar a la Hacienda pública un 43% de sus ingresos. Hacienda somos todos. Y todos somos iguales aunque uno seamos más iguales que otros. La cuestión es que, hasta ahora, era así también para los banqueros. A partir de ahora, no. Por decreto ley propugnado y aprobado por un gobierno que se dice socialista y obrero. Con dos cojones.

Al parecer, nuestros banqueros no son de este mundo, O al menos, no son españoles. En cuanto a fiscalidad se refiere.

Estamos hablando de un sector que entre ayudas estatales e inyecciones de liquidez ha recibido o está en trámite de recibir 250.000 millones de euros. Y que, a pesar de ello y con la que está cayendo, siguen publicando sus balances trimestrales, no con pérdidas, sino con obscenos porcentajes de beneficios.

No, es evidente: los banqueros de este país no son de este mundo. Ni los políticos tampoco. Son de otro al que deploraría pertenecer.

PS.- Y encima el escritor Francisco Casavella, último premio Nadal, va y se muere. Mierda.

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miércoles 19 de noviembre de 2008

La cúpula de la discordia

Buena se ha liado con la rehabilitación de la sede de la ONU en Ginebra y con su famosa cúpula, encargada al artista español Miquel Barceló. Parafraseando a mi amigo Angelotti, «Yo no discuto que estéticamente no sea bonita y colorista, pero eso no es arte: es decoración. Y, sobre todo, no vale los 20 millones de euros que cuesta». Hayan salido de los fondos que hayan salido, que esa es otra. Es ahí, en su precio, donde comienza a vislumbrarse el camelo. Sobre todo teniendo en cuenta que no hace ni un mes, la ONU llevaba a cabo un llamamiento a la comunidad internacional para recaudar 20 millones de dólares que paliaran la sequía sufrida en Siria. Y mientras tanto, nuestro gobierno, empreñando por medio. Defendiendo lo indefendible.

Tampoco confundamos el culo con las témporas. No quiero decir con ello que el Arte deba ser arrinconado en función de una merecida atención a cuestiones más vitales. No es eso. Demagogias, las justas. Lo que si me produce una inevitable reflexión es que ese curioso balance entre esos peculiares apuntes de Debe y Haber se generen ambos a instancias de la misma institución, la ONU. En cualquier caso y al margen de disquisiciones morales, ¿qué puede esperarse de la capacidad artística de un individuo que, en una capilla de esa maravilla del gótico medieval que es la Catedral de Palma, —«decorada como la entrada de una marisquería» que decía el amigo Román Piña—, te representa un Cristo a imagen y semejanza de Han Solo incrustado en un bloque de Carbonita?


Lo cierto es que cada día entiendo menos de Arte. Y, a veces, incluso, hasta me alegro de ello.

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viernes 7 de noviembre de 2008

Por ONG no me viene nada

4 de noviembre de 2008. Pleno en el ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife. A requerimiento de Guillermo Guigou, representante en el consistorio de la agrupación Ciudadanos de Santa Cruz, se le solicitó en su día a Esther Sarrautte, concejal de patrimonio del ayuntamiento, una relación de los inmuebles propiedad del consistorio que estén cedidos en usufructo a ONGs. Tres meses después del requerimiento —con el tiempo más que necesario para preparar y contrastar una respuesta precisa y documentada—, la citada concejal responde en el pleno del día arriba mencionado —literalmente—: «La relación de locales que usted me pide, me solicita, con las siglas ONG, en Patrimonio no figura ninguno. Sí figuran otras asociaciones como San Miguel, la Cruz Roja, etc. Pero con las siglas ONG, no» Ante la rechufla general y la consecuente indignación —más que comprensible— del señor Guigou, Sarrautte trata de justificar su respuesta indicando que se ha limitado a remitirse a un informe que los técnicos de su concejalía le han proporcionado y que, en el citado informe, la información mencionada aparece tal cual.

Prueba documental del despropósito



Esta gente está cobrando en torno a los 5000 euros mensuales (más gastos) del Erario. Un dinero que, de una u otra manera, sufragamos todos.

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sábado 9 de agosto de 2008

El simpático caradura


Al parecer, ha aparecido finalmente —vivo y coleando— Pascal Henry, el famoso turista gastronómico que desapareció hace dos meses durante una cena en «El Bulli», el restaurante de Ferrán Adriá. No ha habido ni secuestros ni abducciones ni enigmas trascendentales. Dando la razón, una vez más, a Occam y a su navaja, el misterio se ha resuelto de la forma más sencilla posible: se trató de un picaresco «simpa». El menda se levantó de la mesa, hizo como que si tal y se marchó del restaurante dejando a deber una cuenta de 241 euros. Cámaras de seguridad de distintos cajeros suizos han captado recientemente su despreocupada imagen mientras hacía uso de su tarjeta de crédito en su país de origen.

Pero lo más curioso del asunto no lo supone la mera anécdota del simpático caradura sino otra cuestión más preocupante. Al parecer, la oficina en España de INTERPOL tenía constancia desde el pasado martes a través de INTERPOL-Berna de que el individuo había sido visto con vida y su identidad había sido confirmada positivamente. INTERPOL-España notificó tal circunstancia a la oficina de enlace entre ellos y los Mossos d'Esquadra pero, curiosamente, el responsable de dicha oficina se encontraba indispuesto. El problema no es que dicha persona no pueda ponerse enferma —faltaría más— sino el que tal hecho suponga que una oficina de enlace policial queda sin la pertinente atención por la ausencia de una simple persona. Nadie comunicó a los Mossos el aviso de INTERPOL-Berna por lo que estos, a pesar de existir desde el martes la constancia del perfecto estado de salud de Pascal Henry, organizaron el jueves un operativo de búsqueda compuesto por 30 policías, 6 perros y 1 helicóptero en torno a las inmediaciones del restaurante «El Bulli» con la pasta que un operativo de esas características supone. Todo ello con cargo al erario.

Al final, la cuestión terminará siendo reducida a la mera anécdota. «Joder, que morro. Comer en "El Bulli" por la jeta y tal». Pero a mí me inquieta bastante más el trasfondo, turbio y preocupante, de otro matiz que se desprende de este asunto: en manos de quién está la coordinación de las fuerzas de seguridad y la eficacia de dicha coordinación.

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